
Una dama de nombre economía
vaga por el desierto
con la cantimplora vacía.
Espasmódica ante los espejismos
da saltos de alegría
cuando vienen datos intervenidos
de la americana obamanía.
Desfallece como arpa descordada
porque piensan que la dama vive sólo de mentiras.
David Morán — 12-11-2009 17:54:48