
Las realidades se expresan mejor en el escenario espacial. Cuando despachan al que nos precede nos colocamos primeros de la cola. Miramos atrás, y vemos a gente que piensa que nunca le llegará su turno. La muerte es un trámite burocrático que siempre le ocurre a otros. Nosotros somos testigos, estamos aquí para contarlo con la pasión del cronista taurino, con más o menos literatura. Pero al encontrarnos ante la ventanilla, ya no recordamos por qué un día nos colocamos en la fila.
Cada noche precisamos cargar las baterías del aparato neurológico para evitar el mal funcionamiento. Cada noche ensayamos el descontrol, la pérdida. Los sueños son el taller de reajuste donde se baja la persiana a los sentidos y desconectamos el motor de arranque. Amanece cuando despertamos. Ni antes, ni después. La factura la pagamos sin conocer detalladamente la labor realizada. El desguace nos aguarda para dar paso a nuevos modelos. Podemos circular con el ánimo de ser un vehículo exclusivo de ilimitada duración, o circular pensando en el desarrollo de la industria. Al final el Hombre sólo es uno, por muchas versiones y unidades que se saquen al mercado.
A.Dulac — 29-09-2009 23:17:54
David Morán — 30-09-2009 01:45:06