Aquí mismo, en el Castro, Robert fue asesinado por andar por la calle con su pareja de toda la vida. Le apuñalaron quince veces. Lo último que escuchó fue: ¡Maricón, maricón, maricón!
- Dios mío, qué guapo eres de cerca. No veas qué ganas tengo de darte por el culo…en las urnas. Sabes Har, todo tu discurso es deprimente, hablas mucho de lo que criticas, pero qué defiendes. En esta ciudad debes darles algo para el optimismo o lo llevas claro.
Mayte — 18-06-2009 06:17:58