
¿Quién es Werther? No lo sé, cualquiera, pero no un cualquiera. Estas páginas que nos brinda Juan Manuel Uría destilan reflexión sobre el hecho de escribir y sus alrededores, sobre el agente activo del hecho creativo: el escritor. También se rinde homenaje a una facultad del alma (¿Werther tiene alma?): la voluntad. David Morán, poeta hondureño, suele firmar así: “poeta por necesidad”. Después de leer el libro de Uría, podría firmar como “poeta por voluntad”.
Uno va leyendo con la parsimonia del lento mecanismo con que se engrasan las palabras, con los pasmos de la idea reflejada, pero cada pocas líneas doy con una frase implacable, con una imagen contundente, que obliga a detenerse, dejar reposar el libro sobre las piernas y recostarte en la silla a digerir su aliño. Luego continúo la búsqueda de la identidad que renace a cada paso, que se reinterpreta cada mañana, que es un misterio; en los días claros, un misterio de amor.
El mundo, el exterior que comienza en la propia piel, se construye desde el verbo, desde la palabra que adjudica nombres y concede realidades hasta entonces puestas en duda por el principio de incertidumbre.
Me quedo para mi regurgitación intelectual con esta frase: “El escritor apartado de todo brilla a escondidas”. Pero como diría el otro: ¿Un árbol hace ruido al caer en medio del bosque si no hay nadie para escucharlo? Las últimas investigaciones afirman que no.
“La vida. Esa fulana que descorcha el champán más caro y te despluma”.
Una sugerencia de lectura, que es un regalo innovador. Atrévanse con él.
Mayte — 04-05-2009 22:56:52
David Morán — 04-05-2009 23:35:16
n a c o — 14-05-2009 17:55:01