
Habita las pesadillas de la sociedad el carroñero político que por justificar su jubilación, pretende copar los libros de Historia sin pararse a pensar que es (gracias a dios) totalmente prescindible. También provoca pesadillas el contactado que se empeña en llevarnos por el buen camino, pues él sabe qué nos conviene para una segura salvación. Y qué decir del ídolo de masas subiendo en proyectil y decepcionando a la mínima porque ni él a sí mismo se aguanta, o del especulador de sueños y emociones, tirano del afecto, chulo de calleja infesta. O del programa de la tele, líder de audiencias que demuestra que la mierda no sólo la cagamos nosotros. Eso anima mucho. Además la cultura de calidad la venden con el propósito de provocar bostezos. Ellos sabrán por qué.
La versión traicionera de la globalidad consiste en concentraciones de poder. Todos los hilos en pocas manos. Masificación de ideas y estilos. Originalidad al servicio de las reglas fijas. La moral tocando la ídem. Los moralistas palpando el espectro testicular. Pesadillas.
Tbo — 23-08-2005 20:25:15
Luis Amézaga — 25-08-2005 07:52:50