
Pompas suspendidas en bailes extáticos con compás cuatro por cuatro en el pentagrama intestinal. Por fin expelidos los gases rectales a un inhóspito exterior. Aun así cabe mucho misterio en semejante envase no reciclable que apretado por la urgencia luego incurre en dilación exasperante. Es éste un complejo invento, mecano articulado con fe atildada de higadillos, con criterio propio difícil de subsistir a la empalagosa carantoña. No me interpongo ante el Universo a punto de explotar, y tácito, oso meterme en esta cárcel de seres de “buena voluntad”. Escucháis de su boca aquello que no importa. Os alegra verlo común y vulgar. Pero, ¿sabéis qué ocurre a vuestro alrededor cuando dormís?: -Sigilosa avanza la metamorfosis hasta hacerse irreversible-. Después de la siesta, el bombazo de peligrosas partículas invaden los argumentos, y aturdidos por la transformación preguntáis por el repentino abandono. Os contesta que siempre estuvo lejano, barruntando sentidos nuevos. Que no quiere escandalizar, sólo dar testimonio de su desapego a vuestros dioses en quienes a pesar de la postura educada; no cree. Flatulencias.
Tbo — 20-06-2005 20:18:17
Tbo — 20-06-2005 20:32:43
David Morán — 24-06-2005 04:43:03