
Me cuesta cogerle el ritmo al Tiempo. Quiero decir con esto que voy a trompicones con el pelotón dividido en partes que no logran enlazar. Convivo con gente a la que no conozco a no ser que sean "yos" con distinta cara. Las cosas que no tienen nombre allá en el Universo no manoseado, pretenden escapar de nuestra manía de nombrar. Yo he decidido no mirarlas a los ojos si ellas me devuelven el favor.
Esa gran obra arquitectónica que escapa del Tiempo está hecha con materiales de excelente calidad, pero dentro de sus estancias, siento frío, vacío de sordera voluntaria. Paredes hacia fuera, corazón de arena solidificada por las lágrimas de un dios solitario y sin dama.
Museos de cera gravitan a las afueras del tiempo. Sus palabras no traspasan la frontera de la piel. Me falta intimidad. Me sobra arte. El azar es una ciencia exacta allá en lo extratemporal. Y sin embargo, te quiero.
Ese monumento flotante en la ausencia, sin destinatario fijo, es mi botella con mensaje. Si el Tiempo es una farsa, y estamos hechos sin mirar al tiempo, seguramente nos hemos equivocado en el diagnóstico del ayer.
David Morán — 07-05-2005 21:09:24