
Cuando se recogen las sombras se levantan
los árboles ante mi y suena el filo del
anochecer arrollándolo todo,
sombras y mas sombras, violentas pausas.
Suavecito muerte sin que la agonía se haga
locura, en la quietud me perturban palabras,
tres días hablando de mujeres y en la noche
de la montana todos los fantasmas se abalanzan
para acorralarme,
pisadas, murmullos, flautas y ese rechinar
lejano que completa con destartalados metales
mis tormentos,
suavecito muerte sin que la fauna me asfixie,
sin que los turnos me plasmen en sus engranajes
malditos,
veo a través del cristal la confidencia y el
ultimo anuncio en mis ojos rotos.
San francisco (California)
Domingo 13 de Marzo del 2005
Juan Carlos Vasquez
David Morán — 26-04-2005 20:47:02